Alga roja demostró ser superior al tamoxifeno en el tratamiento de cáncer

En un innovador estudio en animales publicado en Nutrition and Cancerlos investigadores descubrieron que las algas tropicales rojas comestibles eran más efectivas que el tamoxifeno, un medicamento aprobado por la FDA considerado el “estándar de oro” de los medicamentos contra el cáncer, para suprimir tumores mamarios inducidos experimentalmente en ratas.

Estudios: Alga roja destruye el cáncer sin efectos secundarios tóxicos

Primero, los investigadores dividieron las ratas en tres grupos. Un grupo no recibió tratamiento alguno, mientras que el segundo grupo recibió tamoxifeno y el tercero recibió un tipo de alga roja conocida científicamente como Eucheuma cottonii L. y comúnmente conocida como “guso”. El grupo de algas marinas recibió una dosis de 100 mg / kg de peso corporal, lo que se traduce en aproximadamente 800 mg para un ser humano de 110 libras.

Y los resultados fueron asombrosos.

Apenas cuatro semanas después de empezar el estudio, los investigadores encontraron que las ratas en el grupo de algas rojas experimentaron una asombrosa disminución del 97 por ciento en el tamaño del tumor.

Pero eso no fue todo: las algas rojas también aumentaron la actividad de la superóxido dismutasa (SOD) y el glutatión, un par de súper antioxidantes que combaten enfermedades, en un impresionante 78 por ciento.

Mientras que el tamoxifeno redujo el tamaño del tumor en un 71 por ciento, una tasa menos impresionante que la alcanzada por las algas marinas, también redujo los niveles de SOD y glutatión en un 60 por ciento. Y, mientras que las algas marinas no presentaron toxicidad para el hígado y los riñones, el tamoxifeno produjo lesiones visibles en estos órganos vitales.

Investigaciones científica afirman el valor medicinal de las algas marinas para combatir el cáncer de forma natural

Mientras que los sistemas antiguos de curación, incluida la medicina tradicional china y Ayurveda, han usado algas marinas durante mucho tiempo para combatir el cáncer, la medicina occidental ha tardado más para ponerse al día.

El primer uso registrado de algas marinas en la medicina convencional tuvo lugar como parte de un estudio en Italia en la década de 1960, donde un impresionante 68 por ciento de 162 pacientes se recuperaron después de recibir una combinación de inyecciones intramusculares de algas marinas y quimioterapia.

Sorprendentemente, hubo un lapso de 20 años en el que no se realizaron más investigaciones. Luego, a mediados de la década de 1980, los investigadores japoneses llevaron a cabo una serie de estudios y declararon que los extractos de algas marinas son más efectivos contra el cáncer que los agentes quimioterapéuticos convencionales.

Desde entonces, numerosos estudios han destacado la capacidad de las algas para inhibir el crecimiento de cánceres generados experimentalmente y para evitar que las células cancerosas crezcan y se reproduzcan.

Un estudio japonés de 2001 encontró que el alga marina wakame suprimió los tumores mamarios del cáncer de mama. Y, la investigación llevada a cabo en la Universidad de California en Berkeley sugiere que el consumo de fucus, un tipo de alga marrón, puede reducir el riesgo de cánceres relacionados con los estrógenos.

Finalmente, un estudio del 2013 encontró que los polisacáridos en Sargassum vulgare, otro tipo de alga marrón (algas pardas) a veces llamadas hijiki, inhibieron el crecimiento tumoral del cáncer de mama.

Componentes en las algas marinas parecen hechos a la medida para prevenir y erradicar el cáncer

Los investigadores creen que el fucoidan, un polisacárido que se encuentra en las algas rojas y marrones, puede desencadenar directamente la muerte de células cancerosas promoviendo la producción de caspasa, una enzima que ayuda a desencadenar la apoptosis o el “suicidio celular”. El ácido algínico, otro compuesto natural que se está presente en las algas, también puede contribuir a los efectos anticancerígenos de las mismas.

Con un alto contenido en yodo, las algas marinas pueden ayudar a corregir las deficiencias que de lo contrario podrían conducir al desarrollo de cáncer de mama.

También son extremadamente ricas en micronutrientes específicos que se cree que ofrecen cierta protección contra el cáncer. Las algas marinas son una fuente excelente de las vitaminas antioxidantes A, C y E, así como una buena fuente de vitaminas B, como el ácido pantoténico, la riboflavina y el ácido fólico.

Los minerales esenciales, incluidos el calcio y el manganeso, completan el impresionante perfil nutricional de las algas marinas.

Cómo utilizar las algas marinas para prevenir y combatir el desarrollo de cáncer

Los mejores tipos de algas para consumir para la prevención del cáncer de mama son las algas marinas marrones y rojas, que incluyen wakame, guso, kombu o quelpo, hijiki, sargassum, dulse y musgo irlandés. Puedes probar las algas tostadas, servidas como vegetales secundarios, o agregadas a sopas, guisos, ensaladas y otros platos. También se pueden consumir las algas marinas en forma de suplementos, lo cual hace fácil su consumo en jugos y batidos .

Por supuesto, como cualquier otro alimento, hay que tener cuidado con la fuente para evitar la contaminación no deseada.

Nota importante: para algunos, el alto contenido de yodo de las algas marinas (por ejemplo quelpo) puede ser problemático. Cuando se consumen alrededor de .25 onzas por día, ó 7 gramos, la cantidad consumida habitualmente por millones en Japón, el consumo de algas marinas es seguro. Sin embargo, el consumo en el rango de 10 a 20 gramos de algas al día puede causar problemas de tiroides. Pero esto es sólo una nota, las algas son seguras, es poco probable que vayas a consumirla en exceso. En forma de suplemento, las algas marinas se pueden consumir según las instrucciones (los suplementos vienen con sus respectivas instrucciones en la parte trasera de la etiqueta).

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