una historia de cancer que salvara tu vida

Los síntomas del cáncer de ovario son sutiles; tanto quienes lo padecen como sus doctores pueden pasarlos por alto fácilmente. Pero esta mujer supo que algo andaba mal en su cuerpo, y su insistencia le salvó la vida.

Annie Tolentino despertó una mañana de 2016 con dolor abdominal y una fatiga que no podía quitarse. A sus 44 años, supo que algo andaba mal. Como le cuenta a Reader’s Digest, “recuerdo despertar muy cansada y quererme quedar en la cama mucho más tiempo del normal”. Esto lo resultó muy inusual a una manager de ventas bastante energética.

“Todavía estaba vistiéndome cuando llamé a urgencias porque el dolor era bastante fuerte, pero mi llamada no fue atendida como emergencia y nadie me prestó atención. Para mí, ese fue el inicio”.

La madre de Tolentino fue diagnosticada con cáncer de ovario unas semanas más tarde, y para ella este hecho fue lo que necesitaba para encargarse de su dolor. Según la American Cancer Society, más de 22,000 mujeres son diagnosticadas con este tipo de cáncer al año, y más de 14,000 mueren por esta causa. Como las señales son muy sutiles, es fácil que no se les preste atención.

Cinco meses después de las malas noticias para su madre, Tolentino decidió ir al doctor: “le dije que estaba en riesgo de padecer cáncer de ovario debido al diagnóstico de mi madre –y sabía que en mi familia había varios casos. Les dije a los médicos que estaba preocupada por el dolor abdominal que sufría, pues aunque era ligero, siempre estaba presente”.

Para presionar a los doctores, Tolentino les pidió que le hicieran algunos de los análisis que le habían hecho a su madre. “Pedí varios estudios, incluidos algunos exámenes sanguíneos que sabía que le habían hecho a mi madre y un ultrasonido vaginal”. Los resultados fueron anormales, por lo que los médicos le dijeron a Tolentino que quizá tenía pólipos uterinos, pero que podía irse a su casa.

Tres meses más tarde, las cosas empeoraron: comenzó a tener más de un periodo menstrual al mes, con sangrados continuos y abundante flujo vaginal. Su dolor abdominal no desaparecía. En estos casos, lo mejor es ir con un médico. Tolentino lo hizo: “mi abdomen comenzó a crecer, así que insistí en que me realizaran más exámenes, incluida una tomografía computarizada y un examen pélvico”.

Aunque el examen pélvico salió normal y su doctor le dijo que dejara de preocuparse tanto, la tomografía computarizada dio otros resultados: “ese estudió reveló que tenía cáncer en etapa tres”, dice ella.

“Me diagnosticaron en 2017, y estaba furiosa. En mi corazón, sabía que había hecho todo por mi cuerpo. Saber que mi cáncer estaba tan avanzado fue horrible. Estaba herida y enojada”. Después de su experiencia y de perder a su madre a los 61 años debido a esta enfermedad, Tolentino procuró invitar a otras mujeres a que cuidaran su cuerpo, esperando salvar más vidas así.

“Hablo sobre el cáncer de ovario con amigos, personas cercanas, mis compañeros del trabajo, con prácticamente cualquier persona que me escuche. Creo que puedo hacer mucho más para generar conciencia sobre la enfermedad. Quiero que mi voz honre a mi madre, y a mi propia batalla”. Hoy en día, Tolentino comparte información sobre el cáncer de ovario a través de Ovarian Cancer Ride en Berkeley, California.

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